Huesca es el punto de partida de esta ruta desde España y el tourmalet uno de sus enclaves más bellos.
Vaya por delante que estamos ante un destino rutero y, como tal, los recorridos por carretera son su esencia verdadera. Aunque las posibilidades de esta ruta, que tiene a sus hermanos mayores en la norteamericana Ruta 66 y el Grand Tour de Suiza, van mucho más allá de los límites del asfalto de las estrechas carreteras pirenaicas. Más que el destino, que son todos por los que pasa, el objetivo del Pirineos Road Trip, que así se llama esta ruta, es el viaje en sí mismo. Un viaje que cruza de Norte a Sur, o viceversa, el país mágico de los Pirineos al tiempo que borra sus fronteras. Al final de cada etapa, que cada cual organiza a su gusto, siempre espera un spot de primer orden. Cultural, activo, de naturaleza, gastronómico, histórico o puramente hedonista, que hay para todos los gustos.
“Nuestra ruta quiere poner en valor la identidad pirenaica y es un espacio conjunto de promoción de ambos lados de Pirineos”,
corrobora Isabelle Peliu, responsable de Turismo de Hautes Pyrénées.
Este producto ha sido puesto en marcha por los responsables turísticos de ambas vertientes de la cadena montañosa. TuHuesca, de la Diputación Provincial de Huesca, y el Departamento de Turismo de Hautes Pyrénées. La ruta ha nacido para convertirse en un clásico de los viajes por carretera. No le faltan atractivos para ello: dos Parques Nacionales, dos Parques Naturales, tres sitios Patrimonio de la Humanidad, cinco destinos con marca de calidad Grand Sites Occitanie, ocho grandes puertos de montaña, ocho balnearios y una docena de localidades históricas. Todos ellos unidos por carreteras caracterizadas por su fuste y personalidad inolvidables.
Seis itinerarios
La puesta en marcha de la ruta permite organizar itinerarios de extensión y duración variables: de un par de destinos a la docena, desde un fin de semana hasta diez o más días. El libro de ruta, que puede conseguirse en la web de la ruta o en las oficinas turísticas de las regiones implicadas, así como en una selección de hoteles y otros establecimientos, señala seis itinerarios para meterle mano a un trayecto tan extenso como intenso. Cita en primer lugar a los ineludibles, lugares de categoría universal, situados tanto en España como en Francia, “esos que hay que visitar al menos una vez en la vida”, señala Blasco. Lo Mejor de los Pirineos, La Gran Travesía de los Pirineos, La Vuelta de los Pirineos, Las Joyas de los Pirineos e Intensos Pirineos son las propuestas, aunque la unidad global de los destinos permite mezclarlas para obtener una ruta a la carta.
Inicio: San Juan de la Peña
Desde TuHuesca señalan que San Juan de la Peña es un recomendable punto de inicio del periplo. Ya que estamos en España, les hacemos caso. Situado en las cercanías de Jaca, el histórico monasterio se protege bajo una enorme peña. Coincide en este lugar la ruta con otro recorrido histórico, el Camino de Santiago, en el que San Juan de la Peña es parada de primer orden. Su el monasterio fue el más importante del Alto Aragón durante la Edad Media. En realidad son dos monasterios que acogen un Panteón donde se enterraron los reyes del reino de Aragón. Su imagen más conocida es el extraordinario claustro que se protege bajo el voladizo de roca. Con maestría comparable a la del Pórtico de la Gloria, los capiteles de las arcadas reproducen escenas del Génesis y la vida de Cristo. Historia, mística y naturaleza empapan al visitante, que no encuentra el momento de abandonar la tranquilidad del templo y regresar al ajetreo cotidiano. La cercana Jaca es la siguiente parada. El camino por el puerto de Oroel y Bernués es el más recomendable. Más largo y esforzado que la bajada directa a la capital jacetana, la belleza de los paisajes que cruza y los miradores sobre el valle de Tena y los Pirineos justifican la elección. El casco histórico de Jaca y sus monumentos, sobre los que destaca la catedral de San Pedro, señalan la importancia de la villa oscense.
Rumbo al Norte, la siguiente parada lleva a la pintoresca localidad de Torla. La villa conserva algunos edificios tradicionales, aunque lo mejor que ofrece es la postal del caserío rematado por la torre de la iglesia parroquial delante de la tremenda muralla rojiza del Cotatuero. Es la entrada del Parque Nacional de Ordesa, uno de los espacios naturales más valiosos del continente europeo (ver recuadro).